Sep 112012
 

Primera escuela creada por Sarmiento.

La Defensoría del Pueblo de la Provincia de Formosa, con motivo de conmemorarse en el día de la fecha, el Día del Maestro, hace propicia la ocasión, para saludar muy afectuosamente a todos ellos, tanto a los que se encuentran en actividad como  a los que ya han pasado a engrosar la fila de “pasivos”.

Desde el Organismo de la Constitución se afirmó, que hasta hace pocos años la marcada influencia de los maestros en la tarea de socialización, fijando pautas culturales y morales, contribuyendo al desarrollo de los talentos de las niñas, niños y adolescentes, fue algo que causo, al menos en nuestro País, verdaderas transformaciones sociales. Con el devenir del tiempo, y siempre sin desprendernos del rol del maestro, íntimamente ligado a la historia institucional de nuestro País, en la que se comprende la gran influencia de la tecnología en los alumnos, la disgregación familiar, la escasa “sana y buena competencia” entre los citados, el respeto por sus mayores, ha formado una comunidad en la que, la política educacional es llevada adelante por personas que muchas veces ejercen la docencia por la necesidad de tener un trabajo estable asegurado, y en donde un gran porcentaje está alejado de la verdadera “vocación educadora”.

La gran inmigración de principios del siglo xx, hizo que en nuestro País, se instalara el rol formador y constructor de posibilidades del maestro como alguien imprescindible e insustituible de la sociedad.

Esa visión continua hasta mediados del mismo siglo, donde es aquí que se va desdibujando esa imagen positiva sobre todo del docente primario que, se transforma ya en un empleado público con escasos incentivos. Es que en esta etapa aparecen las carreras terciarias y las universitarias y hace que tanto mujeres y hombres docentes primarios, se vuelquen a otros estudios. Vemos como aquí, son las mujeres las que quedan como mayoría en calidad de maestras y los hombres van disminuyendo sensiblemente en número y se vuelcan a actividades fuera del magisterio. Tenemos en la historia, entonces, un hecho sumamente positivo, porque se produce un “vacío de vocaciones” para el magisterio, que no es una carrera universitaria, y ese espacio lo van ocupando aquellos jóvenes que no han podido ir a la universidad o tener acceso a una educación superior, en la generalidad de los casos por problemas económicos- sociales. No obstante lo cual no deja de ser importante, que estas personas aún cuando hayan optado por la docencia primaria para obtener un trabajo estable y seguro, por distintas razones, muchas veces ajena, como dijimos a la vocación de formadores, la gran mayoría de nuestros maestros saben que “cumplen una misión importantísima en nuestra sociedad actual”. Por ello es necesario aprovechar la fortaleza del docente, la decisión del mismo, sus conocimientos, su voluntad superadora, su energía, para comprender que las nuevas generaciones surgidas de una estructura social sumamente cambiante y demandante, nos exige a todos ,tanto del Estado Publico como del Privado, conformar y apoyar ineludiblemente a que tengamos cada día que pasa, una docencia que encuentre apoyos en todos los estamentos que demanda nuestra compleja realidad  y fundamentalmente, desde la Defensoría del Pueblo, queremos que la maestra o maestro del siglo XXI, con seguridad ya universitarios, sean respetados, por su conocimiento, por estar al frente del saber y de todas las transformaciones sociales en donde el docente, como los profesores y los científicos, sean la franja social mejor paga  y mejor valorada de nuestra comunidad, pues con educación, respeto, esfuerzo y trabajo se logran las grandes naciones a la que está destinado nuestro País.

 

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