Sep 112012
 

El invitado del Ministerio de Agricultura fue el subsecretario de Economías Regionales, Luciano Di Tella.

En el seno de la Comisión de Agricultura de la Cámara Alta, legisladores recibieron a funcionarios nacionales y provinciales del NEA y NOA. Se habló de frutas tropicales, desde donde se desentrañó el enorme desafío de cambiar el curso de la matriz productiva para el desarrollo de regiones injustamente relegadas.

La presidenta de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Cámara Alta, senadora De La Rosa (FPV, Formosa), llevó a cabo una reunión con la presencia de otros legisladores, su par de la Cámara baja, Luis Basterra, funcionarios nacionales y provinciales, sobre el futuro de la producción de las frutas tropicales como banana, palta, mango, mamón, ananá (piña).

El invitado del Ministerio de Agricultura fue el subsecretario de Economías Regionales, Luciano Di Tella, quien además de brindar un panorama sobre esa producción, reveló los signos de la injusticia y la postergación de las economías regionales que padecen el peso relativo de la región pampeana.

Una idea del desequilibrio económico que enfrentan economías como la del NOA y el NEA, se puede dimensionar a partir de un dato: el costo flete desde el puerto de la Ciudad de Buenos Aires a Shangai o a Róterdam es de 2.000 dólares (unos 9.000 o 10.000 pesos), mientras que el valor del flete de una provincia argentina más allá de los 800 kilómetros, asciende a unos 12.000 pesos para llegar a Buenos Aires.

No queda duda así de que desde el punto de vista económico “Buenos Aires está más cerca de Shangai que de Formosa, por ejemplo” , concluyó Di Tella frente a la mirada absorta de más de un senador. A tal punto es así, que cualquier aumento de los impuestos interno sobre los combustibles, termina funcionando en la práctica como un impuesto a la distancia.

Cómo se llega a esa situación, gracias a un profundo desequilibrio histórico, social, económico, que en gran medida el funcionario de agricultura explica por el peso relativo de los sectores dominantes tanto en las provincias como en la Nación, que han logrado incidir en el destino de los recursos públicos.

Si se habla del norte, de las provincias del NOA y del NEA: Salta, Jujuy, Formosa, Misiones, Corrientes, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, con climas subtropicales en mayor o menor medida, la colonización europea intentó replicar allí los modelos productivos de climas templados, reproduciendo un fracaso tras otro.

Esas producciones que sí funcionaron en la región pampeana por su clima derivaron en el desarrollo de una elite productiva que ejerció a lo largo de la historia su poderío económico, político y social. Como no era posible reproducir esas producciones en los climas subtropicales de la Argentina, pues en ciertos momentos de la historia no muy lejana, esas provincias fueron calificadas de “inviables”.

Desde hace tres años existe la subsecretaría de Economías Regionales, creada durante la gestión del Ministro de Agricultura Julián Domínguez, bajo el primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner, ese es un cambio sustancial, según Di Tella, para comenzar a revertir una historia de injusticia y atraso, y para abrir oportunidades insospechadas para algunas provincias cuyos productores padecen aún Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI).

 

Cambios climáticos

La región subtropical del país está cambiando. Y este cambio se debe principalmente al clima. “Es una certeza científica”, aseguró Di Tella y precisó  que “la temperatura en esas regiones se elevará en uno o dos grados los próximos 20 o 30 años”. Ello supone que localidades como Tartagal en Salta, tendrá temperaturas como las de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia.

En materia de frutas tropicales el futuro está por desarrollarse en todo su esplendor. En las regiones del NEA y NOA se cultivan unas 12.000 hectáreas de frutos tropicales, que reúnen unos 1.400 productores, a un promedio de 8,5 hectáreas cada uno. Aunque en muchas de esas zonas, como en Misiones, la gran mayoría de productores trabaja apenas 2 o 3 hectáreas.

Un desafío es planificar una producción sustentable para cuando esas zonas pasen de un clima subtropical a otro tropical. Pero lo sustentable no solamente debe verse en la faz productiva, agronómica o climática.  Es menester, aseguran desde la cartera agropecuaria, que los productores se organicen, y no que se repliquen los mismos sistemas comerciales, logísticos, de acopio, de empaque y de financiamiento como en la región pampeana.

El Estado nacional y provincial debe estar presente en la organización de esos productores para crear sistemas en toda la amplitud de la sustentabilidad de la que se habla para no reproducir sistemas concentrados. La ventaja es que en este rubro todo o casi todo está por hacerse.

La producción de bananas es un botón de muestra que sirve para ilustrar parte del círculo virtuoso que existe en la actualidad, y también los desafíos que hay por resolver.  La producción bananera quedó devastada en la convertibilidad, no solamente por el tipo de cambio atrasado sino la política arancelaria que permitió la importación de esta y otras frutas que retrajeron la producción local.

Hoy en el país el consumo de banana es de 12 kilos por habitante al año, de un total de 15 kilos de frutas tropicales que consume cada argentino. Pero lejos de abastecerse el mercado interno, aún la oferta importada ronda las 400 mil toneladas contra una producción nacional en torno a las 150 mil toneladas.

Desde Agricultura afirman que la demanda de banana va en aumento y hay mucho por recorrer para el abastecimiento interno. El consumo local es creciente en gran medida por la mejora en el poder adquisitivo de la población, lo que estimula la demanda desde las economías regionales.

 

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