Sep 262012
 

A través de un vídeo didáctico en el que intervienen profesionales de Misión Tacaaglé, la coordinación ejecutiva del Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias-CEDEVA- difunde los resultados logrados en la ejecución del Programa de Cultivos Subtropicales y específicamente en lo que atañe a la producción de banana, aludiéndose a lo que tiene que ver con los suelos, la siembra, el riego, la cosecha y el empaque de este fruto que abunda en el nordeste de la provincia.

La introducción está a cargo del ingeniero Jorge Balonga quien recuerda que hace dieciséis años el gobernador Gildo Insfrán definió las líneas de producción para la provincia donde había que apoyar y como instrumento, ya que no había información agropecuaria ni climatológica en ese momento, se definieron las zonas potenciales y se instala el primer CEDEVA en Laguna Yema, en el centro oeste formoseño dedicado al manejo de cultivos bajo riego.

Explicó que más adelante en Las  Lomitas se organiza el CEDEVA para definir modelos de producción de carne a pasto y finalmente se instala el de Misión Tacaaglé para el desarrollo de frutas subtropicales.

Hizo notar que dentro de la región existen los productores de banana, un cultivo al que define como sumamente interesante para los pequeños productores por lo que el gobernador decidió que se desarrolle allí un CEDEVA para definir tecnologías de manejo para las bananas subtropicales que se hacen en la zona y ver cómo funciona la actividad con la introducción de nuevas maneras de manejo y de recursos tecnológicos.

Recordó que hace cinco años ya está en pleno funcionamiento y que se ha definido ya para la región la forma de manejar el banano, de llegar con  producción de buena calidad y con el vídeo que se acaba de terminar lo que se pretende es difundir las practicas que define el CEDEVA de Misión Tacaaglé que es el responsable del Programa Bananero Provincial.

Intervienen para explicar cada uno de los aspectos del mismo, el ingeniero Esteban Baridón, en lo concerniente a los suelos que son convenientes para la actividad  y sus colegas José Villarreal, Oscar Colque y el director del CEDEVA Tacaaglé, ingeniero Ricardo Vailati, quien alude específicamente al tema riego, para significar que la mejor opción recomendada es el sistema “por goteo”, aunque también explica acerca de las características y afectos de los sistemas “por inundación”  y  “por aspersión”.

Baridón dijo que para la banana debe optarse por los suelos de albardón, en el caso de Tacaaglé los que se encuentran en las proximidades del riacho El Porteño, aclarando que en esa zona los hay de mejor y de peor aptitud sobre todo porque el cambio se va registrando a medida que se aparten los productores de la margen del mencionado curso de agua.

Sobre el sistema de siembra utilizado, José Villarreal indica que se trata del de líneas apareadas o doble surco revelando que es muy ventajoso apelar a él ya que permite al productor facilitar las labores agrícolas, por ejemplo mecanizar fácilmente porque las líneas están a dos metros de distancia y un espacio de cuatro entre surcos apareados.

En la parte más clara de cuatro metros , se facilita el ingreso de tractores para las labores de control de malezas así como para la cosecha , sobre todo en las plantas de la variedad Williams llega a una altura de tres metros, evitándose que se produzcan daños en el corte de los racimos.

Otra de las ventajas referidas por Villarreal se relaciona con el programa de fertilización consistente en cuatro aplicaciones al año donde se fraccionan los fertilizantes en los meses de mayor crecimiento de la planta, uno de los cuales se lleva a cabo a partir de septiembre y otro cada cuarenta y cinco días para facilitar el crecimiento y aprovechar las altas temperaturas y las lluvias.

El ingeniero Colque , por su parte, se refirió a los distintos ensayos que se practican para determinar cuál es el más adecuado para que el productor pueda implementarlo en su campo.

Entre otras cosas, reveló que se prueban diferentes dosis de fertilización y técnicas de manejo, épocas de desbrote, saneo de hojas, manejo de los racimos y la poda de manos, entre otros, todo lo cual está orientado a mejorar el rendimiento comercial de la fruta.

Explicó que un aspecto muy importante en el desarrollo del cultivo de la banana corresponde al sistema radicular al mencionar que una planta en todo su desarrollo puede emitir entre 300 y 450 raíces lo que influye porque permite que la absorción de nutrientes y de agua sea eficiente.

Colque explicó que la sanidad de las raíces es determinante para garantizar una buena productividad.

En ese sentido, insiste en que el espaciamiento de planta a planta debe ser el más adecuado refiriendo que un productor bananero tiene en su campo entre 2500 a 3500 plantas por hectárea distribuidas en forma inadecuada.

Informó que en el CEDEVA de Tacaaglé se arranca con un marco  de 1500 a 2000 plantas por hectárea lo que permite que tenga su espacio para que pueda desarrollar el sistema radicular, absorber con mayor libertad el agua y nutrientes y evitar la competencia con otras plantas.

El sistema de plantación es en doble surco que ayuda que esté orientada de manera correcta y las labores puedan realizarse de manera eficiente ya que en un campo en el que no se cumplan esas pautas se complican las labores agrícolas.

El doble surco permite mecanizar y reducir la mano de obra, eficientizar las labores en tiempo y forma de manera tal que ese  sistema permite también implementar diferentes sistemas de riego, particularmente el denominado riego por goteo.

Dijo que una planta de alta productividad cuenta con un racimo de 24 a 27 kilogramos cantidad con la que se puede llenar, como mínimo, una caja e inclusive un poco mas mientras que en plantas donde las unidades tienen una baja productividad con dos racimos se hace una caja lo que entra en desventaja desde el punto de vista productivo y de los ingresos económicos.

De allí que recomienda que una plantación deba ser altamente productiva de  modo tal que un racimo permita llenar una caja de 21 a 22 kilogramos de fruta neta.

El ingeniero Ricardo Vailati, por su parte, aborda lo relacionado con el riego a partir del hecho que la banana es una planta sumamente exigente en agua, calculándose que puede evaporar hasta 35 litros en un día soleado y 12 a 15 litros en jornadas nubladas.

Si a este consumo se le multiplica por la cantidad de plantas por hectárea y por 7 días de la semana se concluye que demandará por cada una de ellas entre 25 y 50 milímetros de aporte hídrico semanal.

Comenta que si las lluvias son suficientes para responder a esa demanda no existen inconvenientes de lo contrario la única manera de resolver el problema es apelando a algún sistema de riego.

Por estar en una zona subtropical se tiene unos 1.200 milímetros de lluvia durante el año aunque las precipitaciones no están bien distribuidas ya que en los meses de junio, julio,agosto y septiembre donde los niveles están por debajo de los 100 milímetros mientras que el resto de los meses está por arriba de esos registros.

Vailati admite que existen meses con sequía , con estrés que según su grado van a generar variada sintomatología en las plantas de acuerdo a la intensidad y al estado fenológico o desarrollo en el que se encuentra la planta.

En cuanto a la intensidad, dijo que si el estrés es leve se nota un acortamiento en el largo de las hojas.

En el caso de existir estrés medio, la planta en lugar de emitir una hoja por semana va a demorar dos semanas o más en hacerlo y si es severo puede producirse el arrosetamiento de las hojas que van a impedir la emisión del racimo o la flor.

Toda esta situación que se plantea también en otras etapas de la evolución de la planta hace que el rendimiento, el peso total de banana por hectárea, va a caer a valores significativos.

Respecto de los sistemas de riego a utilizar en función de las características de los suelos,  menciona que los del tipo gravitacional- tanto el riego por manto o por inundación como el riego por surco- prácticamente ya no son utilizados, al ser considerados sumamente ineficientes y que requieren muchísima agua y trae como consecuencia el ascenso de la napa  freática.

En el caso de la banana, 1,20 metro es la profundidad en suelo que necesita para desarrollarse normalmente.

Vailati menciona ,además a los riegos presurizados – como el por aspersión que es de alto caudal con aspersores que pueden estar colocados por debajo de la línea de las hojas o por encima de ellas.

En los dos casos van a mantener a los cultivos mojados y al estar las plantas con un exceso de humedad sus hojas van a favorecer la aparición de enfermedades, sobre todo de sigatoca amarilla.

En el caso de los microaspersores, el riego se realiza ya más cerca del suelo , a unos 25 a 30 centímetros, pero con el inconveniente que el costo de mantenimiento es sumamente alto.

El recomendado por los especialistas es el riego por goteo, considerado el más eficiente y que facilita , además, la fertilización.

Señala que el fertirriego es una ventaja desde el punto de vista económico ya que disminuye el costo de la mano de obra.

El sistema consiste en mangueras muy finas que disponen de goteros a diferentes distancias que pueden ser de 30 a 60 centímetros y hasta a 1 metro, con caudales que van de 1,200 litro por gotero por hora o 2 y hasta 4 litros.

Galería de Imágenes:

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