Ago 202012
 

Pío X

Mañana 21 de agosto, la Iglesia celebra el Día del Catequista, recuerda en este día la figura del Papa Pío X. Giuseppe Melchiorre Sarto, nació en una familia  humilde y numerosa el 2 de junio de 1835 en Riese, Italia. Fue quien sucedió en el trono Pontificio al Papa León XIII.

Su pontificado no fue otro que el del Buen Pastor, alimentar, guiar y custodiar el rebaño humano y buscar a las ovejas perdidas para atraerlas hacia Jesús. Permitió la comunión diaria a todos los fieles y cambió la costumbre de la primera comunión, para que los niños pudieran recibirla a partir de los 7 años. Impulsó con gran fervor la enseñanza del Catecismo en la firme convicción de que, apartar de la ignorancia, religiosa era el inicio del camino para recuperar la fe que en muchos se iba debilitando y perdiendo. Falleció el 20 de agosto de 1914. Fue beatificado el 14 de febrero de 1923 y canonizado el 29 de Mayo de 1954.

Su sencillez, sus raíces rurales que jamás dejó de lado y por su ardor misionero y evangelizador, hizo que la gente lo adopte como Patrono de los Catequistas. La figura de éste benemérito hombre de la Iglesia, pone sobre el tapete en nuestros tiempos el tema de la Catequesis como algo que debemos reflexionar, constantemente y con mucha profundidad, si se tiene en cuenta, la cantidad de personas que dudan y que se preguntan sobre el sentido de Dios, de la Iglesia y hasta de su misma vida.

Una mirada simple, en la que vive cada una de nuestra comunidad nos dará una respuesta y bastará para que nos demos cuenta que para responder a éstas preguntas, propias del hombre de nuestros tiempos, hay que estar muy bien preparado, porque se necesita aconsejar, y todos sabemos lo difícil que es en nuestro tiempos dar consejos.

Aconsejar, en nuestros tiempos debe ser antes que nada una obra de misericordia espiritual porque implica dar el consejo recto, usar las palabras correctas y guiar hacia Dios a la persona, para ello es necesario estudiar, leer, vivir la Palabra de Dios, dar testimonio de vida y esto es ser Catequista.
No nos equivocamos cuando decimos que ser catequista es una tarea ardua, difícil porque se trata, ates que nada un compromiso. Tenemos en nuestra manos, nada más y nada menos que la educación de los niños y jóvenes adolescentes, lo que ellos aprendan de sus catequistas no sólo les ayudará a conseguir una nota, sino que les ayudará a ser verdaderamente felices en esta vida y a conseguir la felicidad eterna.

Ser catequista -es entonces- un reto y una gran responsabilidad, porque el mensaje que transmitimos, es el mensaje de Jesucristo dirigido no sólo al intelecto, sino también a su espíritu, su corazón, su alma colaborando eficazmente con el Espíritu Santo en la transformación en Cristo y para Cristo del corazón de cada niño y joven.

Ya próximo al inicio del Año de la Fe, en la que el Santo Padre Benedicto XVI, nos propone, entre otras cosas, recordar los veinte años desde la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica, que fuera lanzado un 11 de octubre del año 1992. Es un tiempo en el que el Santo Padre nos regala para recordar que la catequesis es: Educar, es buscar hacer crecer la semilla que Dios depositó en el alma el día del Bautismo, es aceptar lo que Dios nos propone. Requiere Entendimiento como un acto de inteligencia. Aceptación como un acto de voluntad y finalmente la Gracia de Dios, para aceptar lo que está más allá sus posibilidades.

En este día tan especial Raquel Beatriz Rossi y Silvana Yolanda Leliur, en su carácter de Directora y Secretaria de la Junta Diocesana de Catequesis les hacen llegar su gratitud expresada en estos términos: “Gracias catequista, por responder a la llamada gratuita de Dios que te constituyó en educador de la fe de tus hermanos. Gracias catequista, porque con tu alegría, disponibilidad, amor y paciencia ayudas a descubrir la presencia amorosa de Jesús”.

“Con mucho cariño les enviamos un abrazo fraterno ¡Feliz día del Catequista!”, concluyeron.

 

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