Ago 122012
 

Ceremonia de Consagración

Con  profunda unción la feligresía local acompañó ayer la ceremonia en cuyo transcurso fue consagrada como santuario la capilla del Divino Niño.

El oficio religioso fue encabezado por el obispo diocesano de Formosa, monseñor José Conejero, concelebrado por los sacerdotes salesianos, de la que participaron también el intendente capitalino Fernando De Vido; la diputada nacional Inés Beatriz Lotto de Vecchietti, los diputados provinciales Juan Ignacio Calderón y Otilia Morales; y el subsecretario de Cultura, Alfredo Jara, entre otras autoridades.

El obispo formoseño consagró el altar y las paredes del templo e impuso las reliquias de santos y beatos, que están incrustadas en el altar con un cristal con aumento, lo que posibilita que los feligreses y peregrinos puedan observarlas en detalle.

Como se informara oportunamente, una de las reliquias pertenece a Santo Domingo Savio, patrono de las cunas, de los niños recién nacidos y de las madres con dificultades, además de ser modelo para los niños y jóvenes.

Además, se ubicaron reliquias de la beata Magdalena Morano, una educadora que se dedicó al trabajo con los más pobres y las del beato argentino Ceferino Namuncurá -regalo del obispo-, el joven mapuche, en tanto que el posee reliquias de Don Bosco, padre y maestro de la juventud.

Haciendo un poco de historia, acerca de la fundación de la capilla del Divino Niño, extractadas de una página web de Don Bosco, vale recordar que cuando transcurrían los primeros días del mes de abril del año 1984 el apostólico sacerdote salesiano Roberto Croce y un grupo de laicos entusiastas llegaron para visitar y hacer presente la caridad de la Iglesia entre las familias que vivían al borde de la Laguna Sian afectados todavía por las consecuencias de la gran inundación de 1983. Visitaron una por una aquellas casillas de chapa cartón y palmas del naciente barrio, y conformaron la primera comunidad católica.

Aún no habían pasado nueve años desde los inicios cuando la pequeña comunidad católica recibía en 1993 al incansable sacerdote salesiano Francisco Tiberi. Aquella oficina entre abierta para aplacar el calor de la tarde de verano en la sede parroquial, la máquina de escribir que detuvo su golpeteo y la hoja de papel sobre la que escribió “Laguna Siam” fueron los mudos testigos de un encuentro providencial entre el Padre Francisco y la señora Teresa de Maidana.

Era el 23 de diciembre de 1993 cuando, de la mano de la señora Teresa, el Divino Niño Jesús, llegó a la comunidad para brindarle la gracia de su niñez. Rápidamente la devoción empezó a crecer entre los agentes de pastoral y vecinos. El Divino Niño encontró en el sacerdote salesiano Mariano Tkachuk, Director de la Obra de Don Bosco en Formosa y Párroco de María Auxiliadora, al amigo que estimuló y alentó a la comunidad de “Laguna Siam” a asumirlo como patrono y protector.

Pronto se hizo imperioso un lugar adecuado para el culto. La comunidad se organizó para procurar los medios que hicieran posible la construcción de una capilla. Empanadas, pastelitos, locro y la generosidad de muchos devotos permitieron que después varios meses, paredes, revoque, techo y aberturas dieran forma a la primera capilla que en su fachada lucía el cuadro del Divino Niño colocado por el señor Raúl Aranda el 23 de septiembre de 1995.-

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